Hay lasañas que salen pesadas y hay lasañas que, sin dejar de ser contundentes, resultan mucho más equilibradas. Esta lasaña de verduras está en el segundo grupo.
La gracia de esta lasaña de verduras está en que no se apoya en frituras ni en rellenos pesadísimos, sino en tres bases muy claras: unas verduras bien asadas, una salsa de tomate casera con fondo y una bechamel sencilla que liga todo sin robar protagonismo.
Además, es una receta muy agradecida porque, aunque lleva varios pasos, todos tienen sentido. No hay nada especialmente difícil, solo un poco de orden. Y el resultado merece la pena: una lasaña jugosa, sabrosa y bastante más ligera de lo que mucha gente espera.

La clave está en tratar bien las verduras
Aquí las verduras no van picadas sin más ni cocidas hasta desaparecer. Van asadas.
Y eso cambia mucho el resultado de una buena lasaña de verduras.
Al asarlas, pierden agua, concentran sabor y cogen ese punto tostado que luego hace que la lasaña tenga bastante más gracia. La berenjena, el calabacín y los pimientos funcionan especialmente bien así, porque ganan profundidad y no dejan la lasaña aguada.
Las espinacas, en cambio, tienen más sentido salteadas brevemente con ajo, para que mantengan algo de carácter sin llenar la fuente de líquido.
La salsa de tomate no está de adorno
En una lasaña de verduras, la salsa de tomate tiene más importancia de la que parece.
No está solo para humedecer las placas de pasta. Está para dar fondo, unir capas y aportar un sabor más redondo al conjunto. Por eso merece la pena hacerla con calma, sofriendo antes la cebolla, la zanahoria, el calabacín y el ajo.
No hace falta complicarse demasiado, pero sí dejar que se cocine bien y que el tomate pierda ese punto crudo. Ahí está buena parte del sabor final.

La bechamel tiene que acompañar, no dominar
La bechamel aquí cumple una función muy concreta: aportar cremosidad y ayudar a que la lasaña quede bien ligada.
No tiene que ser pesadísima ni exageradamente espesa. Basta con una bechamel bien hecha, suave y sin grumos, que ayude a envolver las capas sin convertir el plato en un bloque.
Si quieres verla con más detalle, aquí tienes la receta de bechamel paso a paso, donde explico cómo hacerla bien para que quede fina y sin grumos.
Pasta fresca o comprada
Si tienes una máquina de pasta y te apetece liarte, una lasaña con pasta fresca queda de maravilla. Pero no hace falta complicarse tanto para que esta receta salga bien.
Con unas buenas láminas de pasta de cocción rápida funciona perfectamente. De hecho, para el día a día es probablemente la opción más práctica. Lo importante es que sean buenas y que luego haya suficiente salsa y bechamel para que se hidraten bien en el horno.

Cómo hacer una buena lasaña de verduras
Asa primero las verduras
La base del relleno está en asar bien las verduras para que pierdan agua y ganen sabor. Lo ideal es cortarlas en rodajas o láminas de alrededor de 1 cm, aliñarlas con un poco de aceite y sal, y hornearlas hasta que estén tiernas y ligeramente doradas.
La berenjena y el calabacín suelen hacerse antes que los pimientos, así que conviene vigilarlos y retirarlos en cuanto estén.
Las espinacas, mejor aparte. Basta con saltearlas unos minutos con un poco de ajo para que queden listas sin soltar demasiada agua.
Prepara una salsa de tomate con fondo
Mientras se asan las verduras, puedes hacer la salsa de tomate.
Sofríe cebolla, zanahoria, calabacín y ajo bien picados, a fuego medio y con tiempo. Cuando estén bien pochados, añade el tomate triturado y deja que se cocine con calma hasta que pierda el punto crudo y se concentre un poco.
No hace falta hacer una salsa complicada, pero sí una que tenga algo de fondo, porque aquí cumple un papel importante.
Haz una bechamel suave y bien ligada
La bechamel tiene que aportar cremosidad, no pesadez.
Cocina primero la mantequilla con la harina y añade la leche poco a poco, removiendo bien con varillas para evitar grumos. Después solo hay que dejar que hierva unos minutos hasta que espese ligeramente.
Lo importante es que quede fina, suave y bien integrada.
Cómo montar la lasaña
El montaje es sencillo si tienes todos los elementos preparados.
Empieza con una base de tomate en el fondo de la fuente. Añade un poco de bechamel y coloca una primera capa de pasta. Después vuelve a poner tomate y coloca una capa de verduras asadas. Repite el proceso con otra capa de pasta, más tomate y más verduras, terminando con las espinacas.
Por último, cubre con una última capa de pasta, napa bien con bechamel y termina con queso rallado por encima.
Al horno y listo.
Consejos para que esta lasaña salga bien
Asa bien las verduras antes de montar
Si entran demasiado crudas o demasiado húmedas, la lasaña pierde bastante.
No te quedes corto con la salsa
La pasta necesita humedad para cocerse bien, sobre todo si usas placas de cocción rápida.
La bechamel mejor suave que pesadísima
Aquí interesa que acompañe y no que aplaste el resto de sabores.
Deja reposar un poco antes de servir
Como casi todas las lasañas, mejora si la dejas asentarse unos minutos al salir del horno.
Usa un queso que de verdad aporte algo
Un manchego curado suave, un parmesano o una mezcla con buen sabor funcionan muy bien.
Qué verduras funcionan especialmente bien
La combinación original funciona muy bien, pero esta receta admite variaciones según temporada o según lo que tengas en casa.
Por ejemplo:
- berenjena
- calabacín
- pimiento rojo
- pimiento verde
- espinacas
- cebolla
- setas
- calabaza
- acelgas
La clave es que tengan sabor y que no metan demasiada agua.
Dudas frecuentes sobre la lasaña de verduras
¿Se puede hacer con pasta comprada?
Sí, sin problema. De hecho, es lo más práctico en la mayoría de los casos.
¿Se puede dejar hecha con antelación?
Sí. Puedes montarla antes y hornearla después, o incluso hornearla y recalentarla.
¿Hace falta cocer las placas antes?
No si usas láminas de cocción rápida y hay suficiente salsa y bechamel.
¿Se puede congelar?
Sí, aguanta bastante bien.
¿Es necesario usar todas estas verduras?
No. Puedes adaptar la receta según temporada o según lo que tengas en casa, siempre que mantengas cierta lógica en el conjunto.
Esta lasaña de verduras es una de esas recetas que demuestran que una lasaña vegetal no tiene por qué ser un plato menor. Si las verduras están bien tratadas, la salsa tiene fondo y la bechamel acompaña como debe, el resultado puede ser realmente bueno.
8 comentarios
Voy hacerla por que la que hago yo es de carne pero a mis hijos ya no les gusta voy a intentar con verduras gracias. Leo por tu reseta.
Me parece óptima, pero seria para cuantas personas?
Hola!
Me quedo por tu cocina para ir descubriendo todas las cositas ricas que sacas!
Te dejo el enlace de mi blog por si quieres pasarte http://cocinandodesdemalaga.blogspot.com/
Bsis
Gemma
mmmmmm… me la comia directa del plato!!!!
enhorabuena por esta magnifica lasaña chicos!!!!
Muchas gracias amigos!!
La verdad es que la foto es espectacular y conozco la dificultad para sacar buenas fotos a una lasaña. Esta foto es de las mejores que he visto y si lleva pasta fresca, merece la pena probarla solo por el curro extra que supone…
Un saludete,
Rafa
Jolín! solo con ver la foto, me comería la pantalla… que ricoo!
Un beso