La pastela moruna es de esas recetas que, en cuanto la pruebas, se te queda en la cabeza. Tiene algo de empanada, algo de pastel salado y ese punto especiado que la hace distinta sin volverse rara. Por fuera queda crujiente y dorada, y por dentro lleva un relleno jugoso de pollo, cebolla, pasas y almendras que funciona muchísimo mejor de lo que uno imagina al leerlo.
Yo la primera vez que la probé también me quedé bastante sorprendida. Tiene ese efecto de receta que parece más complicada o más exótica de lo que en realidad es, pero luego en casa se hace bastante bien. Y además tiene una ventaja muy clara: se puede preparar con antelación, aguanta bien, se puede llevar de un sitio a otro y está rica incluso fría o templada al día siguiente.
La versión tradicional se hace con pasta filo, pero en esta receta vamos con pastela moruna con hojaldre, que es una opción bastante más cómoda para casa y da un resultado estupendo. No será la versión más ortodoxa, pero sí una forma muy sensata de prepararla sin pelearte con masas delicadas.
Qué es la pastela moruna y por qué merece la pena hacerla en casa
La pastela moruna es una receta de inspiración magrebí, muy ligada a la cocina marroquí, donde el contraste entre dulce y salado aparece mucho más de lo que estamos acostumbrados aquí. Precisamente ahí está parte de su gracia: el pollo especiado, la cebolla bien pochada, el toque de canela, las pasas y las almendras forman un relleno muy aromático y con mucha personalidad.
Dicho así puede sonar intenso, pero luego en el plato todo encaja. No es una receta pesada de especias ni algo agresivo. Bien hecha, queda sabrosa, equilibrada y con un punto diferente que apetece bastante repetir.
Además, esta pastela moruna de pollo tiene mucho de receta práctica: sirve para una comida especial, para una cena con invitados o para llevar a una reunión y salirte un poco de la empanada de siempre.
Por qué hacer la pastela moruna con hojaldre
La receta clásica suele llevar pasta filo, que queda muy fina y crujiente, pero también es bastante más delicada de manejar. Se seca rápido, se rompe con facilidad y obliga a trabajar con algo más de cuidado.
Por eso hacer pastela moruna con hojaldre tiene bastante sentido en cocina casera. El hojaldre ya viene listo, es mucho más fácil de colocar, cierra mejor el relleno y da un acabado dorado y muy apetecible.
No es exactamente lo mismo, claro, pero queda muy bien y hace que la receta sea bastante más accesible para cualquiera.
Ingredientes clave para que la pastela moruna tenga gracia de verdad
Aquí no basta con meter pollo dentro de una masa y listo. Lo que hace que esta receta tenga personalidad son varias cosas que conviene respetar.
El Ras el Hanout
Es la mezcla de especias que más define el sabor de la pastela moruna. No todas saben igual, porque cada mezcla puede cambiar bastante, pero normalmente aporta un fondo cálido, aromático y ligeramente dulce.
No hace falta pasarse. Lo suyo es que se note, pero sin tapar todo lo demás.
La canela
Puede sorprender en una receta salada, pero aquí funciona muy bien. No queda a postre ni a bizcocho ni nada parecido. Bien medida, ayuda mucho a dar ese punto tan característico.
Las pasas y las almendras
Son las que rematan ese contraste dulce-salado tan propio de esta receta. Las pasas aportan jugosidad y dulzor, y las almendras un punto crujiente muy agradecido.
El relleno bien reducido
Esto es clave. Si el relleno queda con demasiado líquido, el hojaldre se humedece y pierde toda la gracia. La mezcla tiene que quedar jugosa, sí, pero no caldosa.
Cómo hacer pastela moruna paso a paso
Lo primero es picar el pollo en trozos pequeños. Lo puedes hacer a cuchillo en casa o pedirlo ya al carnicero. También hay que picar bien la cebolla para que luego se integre mejor en el relleno y no queden trozos demasiado bastos.
Empieza pochando la cebolla en una sartén amplia con un chorro de aceite de oliva. No hace falta dorarla mucho al principio, pero sí dejar que se vaya ablandando bien para que luego no quede cruda ni demasiado agresiva. Cuando ya esté tierna, añade el pollo picado, un poco de sal y cocínalo hasta que deje de estar crudo.
En ese momento se incorporan el Ras el Hanout, la canela, el azúcar moreno, las pasas y las almendras. Se remueve todo un minuto para que las especias se integren bien y suelten aroma, y después se añade el vino tinto.
A partir de aquí toca tener un poco de paciencia. Hay que dejar que el conjunto cocine y reduzca bien. El objetivo es que el relleno quede sabroso y jugoso, pero sin exceso de líquido. Esto es lo que va a marcar luego que el hojaldre quede bien o se ablande de más.
Cuando el relleno esté listo, conviene dejarlo templar un poco antes de montar la pastela. Si lo pones muy caliente sobre la masa, el hojaldre empieza a sufrir antes de entrar al horno y no interesa.
Cómo montar la pastela moruna con hojaldre para que quede bien cerrada
Prepara un molde o una fuente de horno y úntala con mantequilla o aceite para evitar que se pegue. Coloca la primera lámina de hojaldre adaptándola al fondo y a los lados, dejando que sobre un poco por los bordes para poder cerrarla luego.
Reparte el relleno ya templado sobre la base de hojaldre, extendiéndolo bien para que quede uniforme. Después coloca encima la segunda lámina y cierra plegando bien los bordes con los de abajo.
Si sobra demasiada masa en los extremos, es mejor cortarla. Si dejas un borde muy grueso, esa parte puede quedar más basta y menos agradable al comer.
Pinta la superficie con huevo batido para que salga bien dorada y, si te apetece, aprovecha algún recorte de masa para decorar por encima. No es necesario, pero queda bonito.
Horneado: el punto que separa una pastela buena de una regular
La pastela moruna de pollo con hojaldre necesita un horno fuerte para que el exterior quede dorado y crujiente. Lo normal es hornearla a 200 ºC durante unos 15 o 20 minutos, aunque esto depende un poco del horno y del grosor del relleno.
Lo importante no es solo el tiempo. Hay que fijarse en que el hojaldre esté bien inflado, dorado y hecho por debajo. Si por arriba coge color demasiado rápido, pero ves que aún le falta, puedes bajar un poco la bandeja o cubrir suavemente la superficie al final.
Errores comunes al hacer pastela moruna
Aunque no es una receta difícil, sí tiene varios puntos donde se puede torcer.
Dejar el relleno demasiado húmedo
Es el error más típico. Si no reduces bien el vino y los jugos, el hojaldre se moja y pierde textura.
Montarla con el relleno muy caliente
Esto ablanda la masa antes de tiempo y empeora el resultado final.
Pasarse con la canela o las especias
La idea es que aporten personalidad, no que tapen el pollo ni que todo sepa igual.
No cerrar bien los bordes
Si no queda bien sellada, el relleno puede escaparse durante el horneado y la presentación pierde bastante.

Cómo servir la pastela moruna
La pastela moruna se puede servir recién hecha, templada o incluso fría. Recién salida del horno está especialmente buena por el contraste entre el hojaldre crujiente y el relleno jugoso, pero también tiene la ventaja de que no depende tanto del momento exacto para estar rica.
Puedes cortarla en porciones grandes como plato principal, acompañada de una ensalada sencilla, o servirla en trozos más pequeños como picoteo o para compartir.
A mí me parece una receta muy buena para comidas con amigos, para llevar a una casa o para dejar hecha con antelación y no andar corriendo a última hora.
Dudas frecuentes sobre la pastela moruna con hojaldre
¿Se puede hacer con otra carne?
Sí. Hay versiones con otras carnes, pero esta pastela moruna de pollo funciona especialmente bien porque queda jugosa y se integra muy bien con las especias.
¿Se puede preparar con antelación?
Sí, sin problema. De hecho, es una de sus ventajas. Puedes tener el relleno hecho antes y montar la pastela más tarde, o dejarla ya horneada y recalentarla un poco antes de servir.
¿Está buena fría?
Sí. No queda igual que recién hecha, claro, pero aguanta bastante bien y sigue teniendo mucha gracia.
¿Se puede congelar?
Se puede, aunque el hojaldre recién hecho siempre está mejor. Si vas a congelarla, mejor hacerlo ya cocinada y bien envuelta.
Una receta distinta, pero muy fácil de disfrutar
La pastela moruna con hojaldre es de esas recetas que quedan un poco especiales sin exigir demasiado. Tiene sabor, tiene contraste, tiene buena presencia en la mesa y además se sale un poco de lo de siempre sin meterte en una receta complicada o rara de hacer.
Si te gustan las recetas saladas con un punto diferente y de las que se pueden dejar hechas, esta merece la pena. Y si nunca has probado una pastela moruna de pollo, esta versión fácil con hojaldre es una forma muy buena de empezar.
Ingredientes para 4 personas:
400gr de pechuga de pollo
2 láminas de hojaldre
2 cebollas pequeñas ó 1 grande
1 buen puñado de almendras fritas y peladas
1 buen puñado de pasas
2 cdas de Ras el Hanout
1 cda de canela
1 cda de azúcar moreno
1 vaso de vino tinto
1 huevo batido

En primer lugar picamos las pechugas de pollo muy pequeñitas. Podéis pedírselo al carnicero o lo hacéis vosotros mismos. También picáis la cebolla finita. Sofreís la cebolla en una sartén con un chorro de aceite y cuando este un poco pochada agregáis el pollo y cocináis bien añadiendo un poco de sal. Una vez esté hecho el pollo, añadís el Ras el Hanout, la canela, el azúcar, las pasas y las almendras y removéis un minuto. Entonces agregáis el vino y dejáis cocinar. Debe de reducir hasta que prácticamente todo el liquido, ya que si no, luego mojaría la masa y la estropearía.
Mientras preparáis un molde o una fuente de horno y la untáis con mantequilla para que no se pegue las pastela. Luego disponéis la primera lámina de hojaldre, adaptándola bien a la forma y calculando que sobre un poco por cada lado para cerrarla luego.
La mezcla de la sartén ha reducido todo el líquido y la dejáis enfriar un poco. Luego la colocáis en la fuente preparada, bien repartida sobre la lámina de hojaldre. Después cerráis con otra lámina, plegando los bordes con los de la lámina de abajo para que se cierre bien. Si os sobra mucha masa, es mejor cortarla para que los bordes no sean muy gordos.
Para terminar, podéis escribir algo o hacer un dibujo con la masa sobrante. Pintáis la superficie con huevo batido y horneáis a 200º unos 15 o 20 minutos.
Ya veréis que locura y explosión de sabores con esta pastela moruna!

5 comentarios
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La receta de la bastela verdadera no lleva hojaldre, sino hojas de brick (filo), que las encuentras en cualquier tienda árabe…y, en una fuente redonda, se extiende una hoja de brik, se unta con margarina y se van colocando otras hojas conforme quede la mitad de ellas fuera de la fuente. Encima se pone una capa de almendras, luego se coloca otra hoja encima, siempre untándolas con margarina fundida. Poner una capa del relleno. Tapar con las partes sobrantes de las hojas, untar con bastante margarina y colocar encima otra hoja y extenderla hasta que quede lisa la superficie. Batir un huevo y untar con él el pastel.
Un saludo.
Mmmmmm se ve super rica, me encanta! Así que me apunto la receta 🙂
me encantaaaa!!!que buena pinta yo tambiern tengo las especias de spicy juliee!!el ras hanout!y sin estrenarr!!!igual pruebo tu receta en version minii!!besitoss