El arroz a la cubana es uno de esos platos que parecen sencillos, pero cuando se hacen bien tienen mucha más gracia de la que parece. Un arroz blanco suelto, una buena salsa de tomate casera, dos huevos fritos con puntilla, un plátano frito entero por persona y una salchicha bien caliente. No necesita mucho más.
En esta versión he usado arroz basmati, porque queda muy suelto y ligero, salchichas Bockwurst hervidas para que estén calientes y jugosas, plátano de Canarias y huevos fritos en abundante aceite para que salgan como tienen que salir: con la clara bien hecha, la yema jugosa y esa puntilla crujiente que le da media vida al plato.
Es un plato de casa, muy reconocible, muy agradecido y de los que siempre apetece repetir.
Qué es el arroz a la cubana y por qué se llama así

Aunque el nombre haga pensar en una receta cubana cerrada y concreta, la realidad es más mezclada. El arroz a la cubana, tal y como lo conocemos en España, es un plato muy asentado en la cocina doméstica y especialmente popular también en Canarias.
La versión más conocida aquí lleva arroz blanco, salsa de tomate, huevo frito y plátano frito. En muchas casas, además, se acompaña con salchicha. Es un plato humilde, popular y muy de diario, pero cuando cada parte está bien hecha funciona de maravilla.
La clave de este plato está en hacer bien las cosas sencillas
El arroz tiene que quedar suelto.
La salsa de tomate tiene que estar rica de verdad.
Los huevos fritos tienen que salir con puntilla.
Y el plátano tiene que freírse sin romperse ni deshacerse.
No es una receta complicada, pero sí conviene cuidar cada parte para que el resultado final merezca la pena.
Cómo hacer el arroz basmati para que quede suelto
Aquí hay un detalle importante. Yo no cuezo el arroz en agua abundante y luego lo escurro. Lo que hago es lavarlo muy bien antes, cambiándole el agua tres o cuatro veces, hasta que suelte parte del almidón. Ese paso ayuda muchísimo a que luego quede más suelto.
Una vez lavado, lo cocino con una parte de arroz por una parte y media de agua, porque el grano ya ha cogido algo de humedad durante el lavado. Así queda mucho mejor y no necesita tanta agua como si fuera en seco desde el principio.
Lo normal es poner el arroz en el cazo con esa proporción de agua y una pizca de sal, llevarlo a ebullición y luego bajar el fuego para que termine de hacerse tapado, sin pasarlo. Cuando el agua se absorbe y el grano está tierno, se apaga y se deja reposar un poco. El resultado es un arroz más suelto, más limpio y mucho mejor para este plato.
La salsa de tomate casera
Aquí merece la pena usar una buena salsa de tomate casera, porque cambia mucho el plato. Tiene que estar cocinada, con sabor, bien ligada y nada aguada. No se trata solo de poner tomate encima del arroz, sino de que el tomate forme parte del conjunto y esté realmente rico.
La salchicha Bockwurst
En esta versión uso una salchicha Bockwurst por persona, que va muy bien aquí. La mejor manera de prepararla es hervirla en agua para que se caliente bien por dentro y quede jugosa. No hace falta hacerle nada más. Va caliente, entera o cortada, y acompaña muy bien al resto del plato.
Cómo freír los huevos para que queden con puntilla
Aquí está uno de los puntos importantes de la receta. Para que un huevo frito quede bien, no vale con echarlo en una sartén con poco aceite. Si quieres que salga con puntilla, necesitas abundante aceite y que esté bien caliente.
Lo mejor es usar una sartén pequeña o mediana y poner suficiente aceite para que el huevo fría de verdad. El aceite debe estar caliente, pero sin llegar a humear exageradamente. Cuando lo tengas listo, casca el huevo con cuidado y échalo en la sartén.
La clara debe empezar a hacerse enseguida y a formar ese borde irregular y dorado que es la puntilla. Para ayudar a que la parte de arriba de la clara se termine de hacer sin tener que dar la vuelta al huevo, puedes ir echando aceite caliente por encima con una cuchara o inclinando ligeramente la sartén.
El resultado que buscas es este: clara bien cuajada, bordes dorados y crujientes y yema todavía jugosa. En esta receta van dos huevos por persona, así que merece la pena freírlos bien.
El plátano frito: mejor de Canarias y firme

El plátano queda mucho mejor si usas plátano de Canarias y si no está demasiado maduro. Lo ideal es que esté firme o algo verde, porque así aguanta mejor la fritura y no se deshace.
Una vez que hayas terminado de freír los huevos, puedes aprovechar ese mismo aceite para freír los plátanos, siempre que esté limpio y no tenga restos quemados. También puedes hacerlo en otra sartén si lo prefieres. En cualquier caso, aquí va un plátano entero por persona, que es como realmente se nota y como mejor funciona el plato.
Cómo montar el arroz a la cubana

Cuando ya tengas el arroz hecho, la salsa de tomate caliente, la salchicha hervida, los huevos fritos y los plátanos dorados, solo queda montar el plato.
Primero el arroz. Luego la salsa de tomate. Al lado, la salchicha bien caliente. Encima o al lado, los dos huevos fritos con puntilla. Y por último, el plátano entero frito.
No hace falta más. Es un plato completo, rotundo y muy de casa.
Errores comunes al hacer arroz a la cubana
No lavar bien el arroz
Si no lo lavas antes, suelta más almidón y es más fácil que quede pegado.
Pasarte con el agua
Si el arroz ya está lavado, no necesita tanta. Aquí funciona mejor la proporción de una parte de arroz por una parte y media de agua.
Freír mal los huevos
Unos huevos sin puntilla y con la clara medio cruda bajan bastante el nivel del plato.
Usar un plátano demasiado maduro
Entonces se rompe, se ablanda demasiado y queda más empalagoso.
Poner una salsa de tomate floja
El tomate aquí no es un adorno. Tiene que estar rico.
Un plato humilde que, bien hecho, tiene mucha gracia
El arroz a la cubana no necesita ponerse moderno para seguir funcionando. Lo que necesita es hacerse bien. Un arroz suelto, una salsa de tomate casera con sabor, una salchicha caliente, dos huevos fritos con puntilla por persona y un plátano entero frito por persona.
Con eso, ya está.
Y la verdad es que cuando sale bien, te recuerda por qué los platos sencillos siguen teniendo tanto sentido.